jueves, 16 de enero de 2014

carta del Tarot LOS ENAMORADOS

LOS ENAMORADOS - Los Enamorados

Este arcano es la expresión de dos seres opuestos que se desean y se atraen mutuamente. La dualidad reflejada en todos los aspectos de la vida, se experimenta existencialmente en la relación amorosa entre el hombre y la mujer. Cada nuevo intento de reconciliación, unión o contacto, manifiesta el impulso apasionado por restaurar la unidad perdida. Aquellas cosas que hacen irresistible a otra persona, son aspectos de nosotros mismos con los que deseamos encontrarnos. Por regla general, nuestra pareja expresa los aspectos poco desarrollados o reprimidos de nuestra propia personalidad. El motor de esta energía de vida es convertirnos en seres completos. La felicidad que intentamos encontrar desesperadamente en otras personas, solo la podemos hallar y cultivar dentro de nosotros mismos. Esta mixtura entre intelecto, emociones y espiritualidad, permite la comprensión de que una relación por si sola, no necesariamente trae la verdadera satisfacción.

En lo concreto: Se vivencia un alto voltaje de atracción e incertidumbre, que llega casi a la obsesión. Pasiones que pueden coronarse en amor verdadero o espejismos engañosos.

En trabajo: Bienestar laboral, nuevos proyectos y mucha actividad.

En dinero: Hay buena suerte, no es recomendable obsesionarse por conseguir más.

En amistad: Admiraciones extremas que confunden la realidad.

En familia: Periodo de distanciamientos, conflictos y criticas.

En salud: Cuidar las clavículas, pulmones y órganos sexuales.

En amor: Se vivencian atracciones que son eminentemente sexuales, despojadas de sentimientos comprometidos.

hOLA CHICAS , buenas tardes a todas , hoy vamos a estudiar la carta los enamorados .   Bien  la carta del Tarot . es un angel maravilloso  e iluminado por el Gran Sol  con el arbol del fruto prohibido  , en el  Paraiso - y el hombre con otro arbol de fruto - es decir vamos a pensar que estan en el paraiso  .  Vamos a ver que significado le dariais . Dos personas  indecisas  sin saber que va a suceder , tienen 
que tomar una decisión - Ya sabemos que todas las cartas depende siempre  de las que acompañan derecha y izquierda .

No obtante es una carta indecisa , no se lo que contará ,porque la pareja no sabe que decidirá  no es tan buena como parece  de enamordos tienen poco , pues no se ponen de acuerdo , si el se queda con su mama , Habla de la dualidad de las personas .

Bien chicas , siempre con las que tengan a su lado ..........





miércoles, 15 de enero de 2014

LEYENDAS URBANAS - LA PASCUALITA

la pascualita -
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mano_pascualita
La historia del maniquí
Se sabe que el maniquí de la Pascualita apareció en un aparador de La Popular (un local chihuahuense de vestidos de novia) el 25 de marzo de 1930. La versión más común dice que la dueña del negocio, Pascualita Esparza Perales de Pérez, la mandó a traer de Francia. Otra versión también dice que el maniquí fue traído de Francia (de París exactamente), pero que la Sra. Esparza lo adquirió en México DF, dentro de una prestigiosa tienda conocida como “El Puerto de Liverpool”, de la cual ella solía traer telas, azahares, ramos y otros productos que revendía en su local. Al principio no le quisieron vender la hermosa figura de cera; pero, ella estaba tan prendada del maniquí, que amenazó con dejar de comprar sus suministros en la tienda si no se lo vendían, por lo que accedieron y así la Sra. Esparza lo llevó a su local. Sea cual sea la verdad, se cree que la Sra. Esparza compró el maniquí porque, además de ser sumamente bello y de aspecto realista, se parecía bastante a su hermana (encargada de confeccionar los vestidos que exponía en el escaparate de su local) e incluso a ella misma.
Según se cuenta, desde el primer día en que la novia de cera estuvo en la La Popular, todos se detenían a mirarla y, aunque la dueña le dio el nombre de “Chonita” por su aparición en el día de La Encarnación, el vulgo tenía más fuerza y, como todos la llamaban “La Pascualita” por su parecido a la dueña del local, fue ese el nombre que finalmente le quedó.
Si nos preguntamos ahora por qué La Pascualita impresionaba tanto que se convirtió en un icono de la época y se ganó el título de “la novia más bonita de Chihuahua”, la razón está en que era distinta a los demás maniquís de la época: tenía un mejor acabado en la cera, sus ojos eran de cristal, su pelo y sus pestañas eran implantes de verdadero pelo y pestañas, y su expresión, a diferencia de las de tantos maniquís de mirada inerte, era viva y reflejaba emociones, cual si estuviese dotada de humanidad…
Bien, hasta aquí simplemente La Pascualita llamaba la atención; pero, en algún momento de la década de los sesenta (no se sabe si antes o después de 1967), empezaron a surgir rumores de que la novia de cera estaba viva y era capaz de moverse de noche cuando no había nadie en el local, o sonreír a algunas personas. Particularmente, los rumores se hicieron más frecuentes cuando Pascualita Esparza Perales de Pérez falleció en 1967: entonces aparecieron personas diciendo que La Pascualita les seguía con la mirada, que su fantasma les seguía un tiempo si se quedaban viéndola fijamente, o que por breves segundos le aparecían venitas rojas en los ojos… Inclusive, se supo de algunas empleadas que trabajaban en La Popular que renunciaron a su puesto porque vieron llorar o moverse a La Pascualita, y de otras que se negaban a vestirla porque supuestamente le aparecían venas verdosas en las piernas, que posteriormente desaparecían al igual que las venitas rojas que más de uno vio en el blanco de sus ojos.
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Teorías sobre qué causó que La Pascualita cobrara vida
Estas teorías no son especulaciones hechas en el internet: son historias-explicaciones que surgieron en la tradición popular y aún perduran, y que deben su variedad al hecho de que la historia oficial (expuesta arriba) no da razones a los sucesos extraños y escalofriantes que convirtieron en leyenda al maniquí. Veamos ahora esas teorías tejidas por el pueblo chihuahuense a partir de los rumores, la imaginación y la especulación:
pascualita_realEl espíritu de la dueña: Esta teoría fue la primera que surgió, y la que más sentido tiene desde un punto de vista cronológico, ya que los testimonios sobre sucesos paranormales (las cosas que dicen haber visto hacer a La Pascualita) se hicieron patentes en el año en que murió la dueña de la tienda y, puesto que no se sabe en qué momento de la década de los sesenta surgieron, puede pensarse que, o bien estaban ya antes de 1967 (año en que murió la dueña), o bien aparecieron en 1967. De ese modo, si fuese lo segundo, cabría pensar que se debió a lo que afirma esta teoría: a saber, que el espíritu de la dueña se metió en el maniquí, o que simplemente sigue penando en el local y a veces entra en el maniquí. El problema de esta teoría es que no da otra razón que la devoción que la dueña sentía por su maniquí, y el parecido que éste guardaba con ella.
La hija muerta el día de su boda: Esta teoría tiene dos versiones. La primera dice que, justo el día de su boda, la hija de Pascualita (la dueña, no el maniquí) murió por la picadura de un bicho (alacrán, araña venenosa, escorpión: el animal varía) que estaba oculto en su coronita de novia, y que todos la vieron caer muerta cerca del altar. La segunda versión, cuenta que la hija de Pascualita fue apuñalada por un pretendiente celoso, justo cuando estaba en el altar, a punto de casarse con un hombre al que, a despecho del pretendiente, amaba verdaderamente. En todo caso, en ambas versiones dicen que, tras perder a su hija, Pascualita la mandó a embalsamar y a recubrir de parafina y cera, vistiéndola siempre con vestidos nupciales, como para recordar que murió antes de casarse, tenerla siempre cerca y, a la vez, honrarla convirtiéndola en el emblema de su local de vestidos de novia: el problema fue que, sin saberlo, había aprisionado el alma de su hija en su cuerpo embalsamado… Esto del embalsamamiento resulta poco creíble, y en general la teoría no es muy aceptada, pues se sabe que la dueña, que se casó a los 17 años con Enrique Pérez Loera, tuvo solo un descendiente con su esposo, y que ese descendiente era un varón llamado Enrique; sin embargo, se rumorea que también tuvo una hija y que ésta murió ahogada a los cuatro años (esto también haría imposible la teoría), o bien que en realidad si tuvo una hija que creció y murió el día de la boda, aunque esto último casi nadie lo cree.
El chamán enamorado: Dicen que, durante la década de los sesenta, un poderosísimo chamán había llegado de visita a Chihuahua. Este chamán estaba paseando cuando de pronto se paró, anonadado al ver la belleza de La Pascualita. Sus suaves rasgos, sus ojos grandes y dulces, sus manos delicadas, todo en ella le hacía desear que estuviese viva y fuese suya… entonces: ¿por qué no usar sus poderes? Eso fue lo que supuestamente hizo con un ritual, a través del cual cobró vida el maniquí, y se convirtió en su amante, acompañándolo durante los dos meses que vivió en Chihuahua: siempre cada noche, a partir de las diez (hora en que ya estaba cerrado el local). Esta historia es aún más difícil de creer que la anterior, pero podría pensarse que efectivamente hubo un chamán en Chihuahua, y que éste salía con una chica muy parecida a la La Pascualita…
El taxista asesinado y la hija que se suicida: En esta versión, la hija de Pascualita se enamoró de un taxista pobre y su madre, que sentía repugnancia pensando en que ese hombre pudiese transformarse en su futuro yerno, terminó asesinándolo y, a causa de esto, su hija entró en desesperación y se suicidó, lanzándose por un barranco según una variante de esta versión que, así mismo, a veces se presenta con el detalle de que la hija de Pascualita ya se había casado con el taxista cuando éste fue asesinado por su madre. En todo caso, el alma de la hija de Pascualita, después del suicidio, se metió en el maniquí… Como puede verse, la teoría es muy ilógica porque resulta difícil de creer que la dueña de El Popular haya matado a un taxista sin que la Policía se entere y la mande a prisión, o que lo haya matado y haya podido sobornar a las autoridades al punto de que no se hiciera público el rumor de que era una asesina (rumor que, por cierto, jamás existió, salvo en esta versión que quizá nadie crea). Volviendo a la teoría, ésta viene junto al relato de que La Pascualita, a veces cuando ve un taxi, se monta (no como maniquí, sino como duplicado fantasmal del maniquí) en el taxi y desaparece…
La maldición: Aquí la explicación es que la hija de Pascualita era una muchacha mala de pésimo comportamiento, al punto de que fue castigada recibiendo (no se dice quién la envió) una maldición que la hizo fallecer; pero su madre, queriendo recordarla y preservar su gran belleza, la mandó a embalsamar y cubrir de cera…
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la_popular
Los policías y el supuesto cuerpo embalsamado
En sus épocas de mayor fama, La Pascualita atrajo tanta gente que los curiosos, provenientes de otras ciudades del amplio México, llegaban en ciertas ocasiones a congestionar el tráfico de la Calle Libertad, forzando a que las autoridades prohibiesen transitar por allí a los coches. En este contexto, se cree que la dueña de El Popular llegó a recibir muchas llamadas telefónicas de personas enfadadas que la acusaban de violar la decencia moral, de transgredir las leyes de Dios al tener un cuerpo embalsamado y hacerlo pasar por maniquí… Inclusive, se cree que, a causa de estas sospechas, La Pascualita sufrió el daño de unas cuantas personas encolerizadas que, cuando nadie las veía, le clavaban las uñas en su piel de cera…
Supuestamente, todo esto causó que la dueña de El Popular hiciese público que La Pascualita era un maniquí; pero, pese a eso, se rumorea que cierto día llegó personal enviado por las autoridades, a fin de constatar si era cierta la acusación de que en El Popular tenían un cadáver en el escaparate: la versión más creíble dice que los inspectores determinaron que era un maniquí, pero otra versión dice que esos inspectores eran policías judiciales (lo cual ni afirma ni niega la primera versión), que cuando entraron les dijeron que volviesen después porque La Pascualita estaba siendo bañada, que entonces sospecharon e insistieron en verla, y que finalmente les mostraron al maniquí envuelto en bata y con toalla en el cabello, dejándoles únicamente revisarle el rostro por “respeto al pudor”, lo cual les hizo sospechar aún más a los policías, que misteriosamente nunca hicieron uso de su autoridad para disipar o confirmar sospechas viendo cómo era La Pascualita por debajo del cuello cuando no tenía su vestido de novia….
chonita_grandeLa leyenda vive hoy
Actualmente muchos creen que podría haber algo sobrenatural en La Pascualita, y todavía hay bastantes personas que afirman haber vivido cosas extrañas. Una vivencia bastante frecuente es la de acercarse, asustarse al ver que el maniquí sonrío por unos segundos; y después, ya de noche, recordar lo sucedido con macabra exactitud, viendo claramente esa sonrisa que antes nos pareció ver de forma tan fugaz que no pudimos apreciar…
También hay historias puntuales que se conocen bastante, como la de cierta mujer que recibió un disparo en la calle estando delante de La Pascualita, a la cual suplicó que sobreviviese y posteriormente, a causa de la milagrosa intervención de la novia de cera, logró conservar su vida; o bueno, al menos la mujer cree que La Pascualita fue la causa de que sobreviviera, y por eso va a encenderle velas cada cierto tiempo, a modo de agradecimiento.
Incluso hay personas que contratan músicos para que le den serenatas a La Pascualita a fin de que no se sienta sola, si bien no se puede saber si lo hacen creyendo que La Pascualita realmente tiene vida propia o simplemente como burla…
Sea o no verdad la leyenda, es indudable que los propietarios de La Popular cuidan con esmero a La Pascualita porque saben que, conservar su belleza y fomentar su leyenda, es necesario para que ésta siga siendo un imán de dinero, ya que La Popular es todavía la tienda de vestidos de novia más visitada de Chihuahua, y siempre el vestido que lleva La Pascualita (a la cual cambian de ropa cada cierto tiempo) es el vestido que más compran, en parte porque, según creen muchas personas, comprar el vestido que está usando La Pascualita, equivale a adquirir un amuleto que traerá un matrimonio feliz y exitoso.

TENGO MAL DE OJO

TENGO MAL DE OJO -   hola chicas como estaís , esta pregunta ...me la han hecho muchisimo a lo largo de mi via , con las cartas .........¿ y yo siempre me he preguntado .....porque cuando las cosa nos van mal  , se estropean los electrodomsticos , nos ponemos enfermos , pasamos por situaciones economicas muy malas ................... LAS PERSONAS PIENSAS QUE LES HAN HECHADO MAL DE OJO   ¿porque ?   tan importantes somos ? tan malas pensamos que somos que tenemos enemigos tan poderosos , como para hacernos daño ? .....................


Empezamos - El mal de ojo - no voy a decir que no existe , pero solo para que ocurra tienes que creer en ello , si solamente piensas que te lo han hecho ....zas ya esta el lio montado .....empezaras a sentir estos sintomas ( que son los mismos que la  depresión )  Dolores de cabeza , dolores de espalda , malhumor  , tristeza .... agottamiento ,   ..................

¿POrque en lugar de pensar me voy al médico  necesito vitaminas ? pensamos Tengo mal de ojo , manda pimientos -............Igualmente, no alimentemos el mal de ojo creyendo en él. Nuestro miedo y constante preocupación en estos casos refuerza la energía negativa y nos hace más vulnerables. Tome medidas preventivas, protéjase y concéntrese en algo más.

MITOS SOBRE EL MAL DE OJO
En muchas culturas hispanoamericanas y mediterráneas, la creencia sobre el mal de ojo es bastante común. En términos generales, el mal de ojo es una condición física, mental y emocional causada por la mirada de una persona que es considerada poderosa. Usualmente, se cree que es causada intencionalmente o que proviene de la envidia y el odio que dicha persona siente hacia su “víctima”, aunque hay casos en que el mal de ojo puede ser producido sin querer.
La mayoría de mitos y leyendas urbanas tienen una raíz en la realidad. Al ser pasados de cultura en cultura y generación en generación, detalles son modificados y más mitos son combinados con la historia original.
El mal de ojo puede tener muchas causas, pero primordialmente es una manifestación de energía. Existen personas que por una razón u otra pueden manifestar energías más efectivamente. Esto puede producir resultados positivos pero también negativos tanto en su vida como en la de otros. En este sentido, alguien que cree fielmente en el mal de ojo puede efectivamente vivir sus síntomas y manifestaciones y atribuírselas a alguien más. Como un efecto placebo, creer que se está bajo el mal de ojo, puede traducirse en síntomas físicos y emocionales. Igualmente, una persona que está baja de energía y protección, puede sentir los efectos de la energía poderosa de alguien más que está concentrándose en hacerle daño o desearle mal.
En ambos casos, la vibración específica de la energía negativa puede manifestarse concretamente en el plano material, y dependiendo de lo vulnerable que un individuo esté, puede hacer más o menos daño./

Ya sabeis , vivir vuestra vida ....ser positivas , rodearse de muy buena gente y vivir la vida ...besitos      Isabella .......................


lunes, 13 de enero de 2014

hola chicas - volvemos con nuestras cartas del Tarot .LA JUSTICIA

hola chicas  como estais   ?   como van esas cartas , habeis empezado a practicar con alguna amiga,
hoy vamos a habar , de la carta de la JUSTIA  ...................

La Justicia es un arcano  que representa el equilibrio más profundo. La Justicia representa el poder al servicio de los hombres y el cielo. En el caso de los humanos es un instrumento de venganza y para el caso de los dioses es un instrumento de justicia. Debemos tener en cuenta que esta nivelación marca un camino, pero la realidad es lo que mueve al espíritu y en ningún caso la razón o los sentimientos. La personalidad moderada requiere eliminar el exceso de cargas así como las ideas erróneas y las formas inútiles de la enseñanza,  a fin de dar paso al fluir del tiempo de los relojes cósmicos.

En lo concreto la presencia de esta carta indica que la verdad saldrá a la luz y de esta manera se hará justicia. También puede indicar una retribución equitativa.
A nivel laboral este arcano indica movimiento de papeles, nuevos contratos o un juicio legal.

En lo económico si bien es suficiente, es importante considerar que no será excesivo.
En la amistad aquellas personas más allegadas juzgan nuestros actos y nos comprenden, pero también les costará expresar sus sentimientos.
A nivel de las relaciones familiares si bien las apariencias indican armonía, la realidad muestra bienestar pero los sentimientos son austeros y acordes a las normas que impone la sociedad.
En la salud es importante que cuides los brazos y el equilibrio.
En el amor la presencia de la carta de la Justicia indica que hay intención de volver al orden, ya sea mediante una separación de una relación desgastada o bien mediante formalizar una nueva relación. En tal sentido, se estaría indicando un divorcio o un casamiento legal......................................
Bien esto que hemos leido , es lo que pone en los libros . ahora hago mi valoración con mi intuición y estudio de la carta y sus colores .-
La Justicia , es una carta muy completa  y si le gustas , te dira muchas cosas  mirar las dos columnas, que tiene a su derecha e izquierda , y sentado un rey con su coroa con una mano la espada . de la justicia , NADIE ME OFENDE IMPUNEMENTE -    y en la otra mano ,  una balanza -de equilibrio   vestido de rojo intenso de la vida y su manto ver oscuro . - significa , esperanza  los vienes que tienes que venir , y sanación .......................Bien para mi la justicia  es muy importante en los arcanos mayores. Nos dice posibles problemas economicos , problemas no solucionados en el pasado    invertida  que de eso no hemos hablado . Ahora y si a su lado estuviera , la carta de los enamorados  , que  significaria , ¿que la persona  seria la adecuada ?, invertida un divorcio . pero siempre es una carta muy suya y justa . asi que estudiarla tranquilamente y esperar  que vuestro instinto os hable .




Bien chicas trabajar las cartas , amarlas  respetarlas y a vosotrs tambien  tener una vida espiritual plena  las cartas os ayudarán mas , si por lo contrario , vuestra vida  es un cotilleo  lleno de maldad , amiga estas perdiendo el tiempo .  Los Arcanos son puertas , llenas de energia ,,depende de quien llame a su puerta .



QUE DISFRUTEIS ...AMIGAS ....................................


       

TIEMPO VIVIDO - cuento corto de Jorge Bucay

E
sta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador.
Buscador
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención.
Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.
Una portezuela de bronce lo invita a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.
El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años… Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, ningún familiar dijo el buscador.
- ¿Qué pasa con este pueblo?
- ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?
- ¿Porqué tantos niños muertos enterrados en este lugar?
- ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente?
- ¿Qué los ha obligado a construir un cementerio de chicos?
El anciano se sonrió y dijo:
- Puede Ud. serenarse.
- No hay tal maldición.
- Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre.
- Le contaré.
Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
A la izquierda, qué fue lo disfrutado y a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella.
¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?
¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?
Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso
¿cuánto duró? ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?
¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?
¿y el casamiento de los amigos?
¿y el viaje más deseado?
¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?
¿horas?, ¿días?
Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos cada momento.
Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.
Fuente: Cuentos para Pensar de Jorge Bucay (aportación Jorge Arbulú – ¡gracias Jorge!)

jueves, 9 de enero de 2014

CUENTO ESPIRITISTA APARICION

Aparición.
Apparition, Guy de Maupassant (1850-1893)

Se hablaba de secuestros a raíz de un reciente proceso. Era al final de una velada íntima en la rue de Grenelle, en una casa antigua, y cada cual tenía su historia, una historia que afirmaba que era verdadera.

Entonces el viejo marqués de la Tour-Samuel, de ochenta y dos años, se levantó y se apoyó en la chimenea. Dijo, con voz un tanto temblorosa:

Yo también sé algo extraño, tan extraño que ha sido la obsesión de toda mi vida. Hace ahora cincuenta y seis años que me ocurrió esta aventura, y no pasa ni un mes sin que la reviva en sueños. De aquel día me ha quedado una marca, una huella de miedo, ¿entienden? Sí, sufrí un horrible temor durante diez minutos, de una forma tal que desde entonces una especie de terror constante ha quedado para siempre en mi alma. Los ruidos inesperados me hacen sobresaltar hasta lo más profundo; los objetos que distingo mal en las sombras de la noche me producen un deseo loco de huir. Por las noches tengo miedo. ¡Oh!, nunca hubiera confesado esto antes de llegar a la edad que tengo ahora. En estos momentos puedo contarlo todo. Cuando se tienen ochenta y dos años está permitido no ser valiente ante los peligros imaginarios. Ante los peligros verdaderos jamás he retrocedido, señoras.

Esta historia alteró de tal modo mi espíritu, me trastornó de una forma tan profunda, tan misteriosa, tan horrible, que jamás hasta ahora la he contado. La he guardado en el fondo más íntimo de mí, en ese fondo donde uno guarda los secretos penosos, los secretos vergonzosos, todas las debilidades inconfesables que tenemos en nuestra existencia. Les contaré la aventura tal como ocurrió, sin intentar explicarla. Por supuesto es explicable, a menos que yo haya sufrido una hora de locura. Pero no, no estuve loco, y les daré la prueba. Imaginen lo que quieran. He aquí los hechos desnudos.

Fue en 1827, en el mes de julio. Yo estaba de guarnición en Ruán. Un día, mientras paseaba por el muelle, encontré a un hombre que creí reconocer sin recordar exactamente quién era. Hice instintivamente un movimiento para detenerme. El desconocido captó el gesto, me miró y se me echó a los brazos. Era un amigo de juventud al que había querido mucho. Hacía cinco años que no lo veía, y desde entonces parecía haber envejecido medio siglo. Tenía el pelo completamente blanco; y caminaba encorvado, como agotado. Comprendió mi sorpresa y me contó su vida. Una terrible desgracia lo había destrozado.

Se había enamorado locamente de una joven, y se había casado con ella en una especie de éxtasis de felicidad. Tras un año de una felicidad sobrehumana y de una pasión inagotada, ella había muerto repentinamente de una enfermedad cardíaca, muerta por su propio amor, sin duda. Él había abandonado su casa de campo el mismo día del entierro, y había acudido a vivir a su casa en Ruán. Ahora vivía allí, solitario y desesperado, carcomido por el dolor, tan miserable que sólo pensaba en el suicidio.

—Puesto que te he encontrado de este modo —me dijo—, me atrevo a pedirte que me hagas un gran servicio: ir a buscar a mi casa de campo, al secreter de mi habitación, de nuestra habitación, unos papeles que necesito urgentemente. No puedo encargarle esta misión a un subalterno o a un empleado porque es precisa una impenetrable discreción y un silencio absoluto. En cuanto a mí, por nada del mundo volvería a entrar en aquella casa. Te daré la llave de esa habitación, que yo mismo cerré al irme, y la llave de mi secreter. Además le entregarás una nota mía a mi jardinero que te abrirá la casa. Pero ven a desayunar conmigo mañana, y hablaremos de todo eso.

Le prometí hacerle aquel sencillo servicio. No era más que un paseo para mí, su casa de campo se hallaba a unas cinco leguas de Ruán. No era más que una hora a caballo. A las diez de la mañana siguiente estaba en su casa. Desayunamos juntos, pero no pronunció ni veinte palabras. Me pidió que lo disculpara; el pensamiento de la visita que iba a efectuar yo en aquella habitación, donde yacía su felicidad, lo trastornaba, me dijo. Me pareció en efecto singularmente agitado, preocupado, como si en su alma se hubiera librado un misterioso combate.

Finalmente me explicó con exactitud lo que tenía que hacer. Era muy sencillo. Debía tomar dos paquetes de cartas y un fajo de papeles cerrados en el primer cajón de la derecha del mueble del que tenía la llave. Añadió:

—No necesito suplicarte que no los mires.
Me sentí casi herido por aquellas palabras, y se lo dije un tanto vivamente. Balbuceó:
—Perdóname, sufro demasiado.

Y se echó a llorar. Me marché una hora más tarde para cumplir mi misión.

Hacía un tiempo radiante, y avancé al trote largo por los prados, escuchando el canto de las alondras y el rítmico sonido de mi sable contra mi bota. Luego entré en el bosque y puse mi caballo al paso. Las ramas de los árboles me acariciaban el rostro, y a veces atrapaba una hoja con los dientes y la masticaba ávidamente, en una de estas alegrías de vivir que nos llenan, no se sabe por qué, de una felicidad tumultuosa y como inalcanzable, una especie de embriaguez de fuerza. Al acercarme a la casa busqué en el bolsillo la carta que llevaba para el jardinero, y me di cuenta con sorpresa de que estaba lacrada. Aquello me irritó de tal modo que estuve a punto de volver sobre mis pasos sin cumplir mi encargo. Luego pensé que con aquello mostraría una sensibilidad de mal gusto. Mi amigo había podido cerrar la carta sin darse cuenta de ello, turbado como estaba. La casa parecía llevar veinte años abandonada. La barrera, abierta y podrida, se mantenía en pie nadie sabía cómo. La hierba llenaba los caminos; no se distinguían los arriates del césped.

Al ruido que hice golpeando con el pie un postigo, un viejo salió por una puerta lateral y pareció estupefacto de verme. Salté al suelo y le entregué la carta. La leyó, volvió a leerla, le dio la vuelta, me estudió de arriba abajo, se metió el papel en el bolsillo y dijo:

—¡Y bien! ¿Qué es lo que desea?
Respondí bruscamente:
—Usted debería de saberlo, ya que ha recibido dentro de ese sobre las órdenes de su amo; quiero entrar en la casa.
Pareció aterrado. Declaró:
—Entonces, ¿piensa entrar en... en su habitación?
Empecé a impacientarme.
—¡Por Dios! ¿Acaso tiene usted intención de interrogarme?
Balbuceó:
—No..., señor..., pero es que... es que no se ha abierto desde... desde... la muerte. Si quiere esperarme cinco minutos, iré... iré a ver si...
Lo interrumpí colérico.
—¡Ah! Vamos, ¿se está burlando de mí? Usted no puede entrar, porque aquí está la llave.
No supo qué decir.
—Entonces, señor, le indicaré el camino.
—Señáleme la escalera y déjeme sólo. Sabré encontrarla sin usted.
—Pero.... señor... sin embargo...
Esta vez me irrité realmente.
—Está bien, cállese, ¿quiere? O se las verá conmigo.

Lo aparté violentamente y entré en la casa. Atravesé primero la cocina, luego dos pequeñas habitaciones que ocupaba aquel hombre con su mujer. Franqueé un gran vestíbulo, subí la escalera, y reconocí la puerta indicada por mi amigo. La abrí sin problemas y entré. El apartamento estaba tan a oscuras que al principio no distinguí nada. Me detuve, impresionado por aquel olor mohoso y húmedo de las habitaciones vacías y cerradas, las habitaciones muertas. Luego, poco a poco, mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, y vi claramente una gran pieza en desorden, con una cama sin sábanas, pero con sus colchones y sus almohadas, de las que una mostraba la profunda huella de un codo o de una cabeza, como si alguien acabara de apoyarse en ella. Las sillas aparecían en desorden. Observé que una puerta, sin duda la de un armario, estaba entreabierta.

Me dirigí primero a la ventana para dar entrada a la luz del día y la abrí; pero los hierros de las contraventanas estaban tan oxidados que no pude hacerlos ceder. Intenté incluso forzarlos con mi sable, sin conseguirlo. Irritado ante aquellos esfuerzos inútiles, y puesto que mis ojos se habían acostumbrado al final perfectamente a las sombras, renuncié a la esperanza de conseguir más luz y me dirigí al secreter. Me senté en un sillón, corrí la tapa, abrí el cajón indicado. Estaba lleno a rebosar. No necesitaba más que tres paquetes, que sabía cómo reconocer, y me puse a buscarlos. Intentaba descifrar con los ojos muy abiertos lo escrito en los distintos fajos, cuando creí escuchar, o más bien sentir, un roce a mis espaldas. No le presté atención, pensando que una corriente de aire había agitado alguna tela. Pero, al cabo de un minuto, otro movimiento, casi indistinto, hizo que un pequeño estremecimiento desagradable recorriera mi piel. Todo aquello era tan estúpido que ni siquiera quise volverme, por pudor hacia mí mismo. Acababa de descubrir el segundo de los fajos que necesitaba y tenía ya entre mis manos el tercero cuando un profundo y penoso suspiro, lanzado contra mi espalda, me hizo dar un salto alocado a dos metros de allí. Me volví en mi movimiento, con la mano en la empuñadura de mi sable, y ciertamente, si no lo hubiera sentido a mi lado, hubiera huido de allí como un cobarde.

Una mujer alta vestida de blanco me contemplaba, de pie detrás del sillón donde yo había estado sentado un segundo antes.

¡Mis miembros sufrieron una sacudida tal que estuve a punto de caer de espaldas! ¡Oh! Nadie puede comprender, a menos que los haya experimentado, estos espantosos y estúpidos terrores. El alma se hunde; no se siente el corazón; todo el cuerpo se vuelve blando como una esponja, cabría decir que todo el interior de uno se desmorona. No creo en los fantasmas; sin embargo, desfallecí bajo el horrible temor a los muertos, y sufrí, ¡oh!, sufrí en unos instantes más que en todo el resto de mi vida, bajo la irresistible angustia de los terrores sobrenaturales.

¡Si ella no hubiera hablado, probablemente ahora estaría muerto! Pero habló; habló con una voz dulce y dolorosa que hacía vibrar los nervios. No me atreveré a decir que recuperé el dominio de mí mismo y que la razón volvió a mí. No. Estaba tan extraviado que no sabía lo que hacía; pero aquella especie de fiereza íntima que hay en mí, un poco del orgullo de mi oficio también, me hacían mantener, casi pese a mí mismo, una actitud honorable. Fingí ante mí, y ante ella sin duda, ante ella, fuera quien fuese, mujer o espectro. Me di cuenta de todo aquello más tarde, porque les aseguro que, en el instante de la aparición, no pensé en nada. Tenía miedo.

—¡Oh, señor! —me dijo—. ¡Puede hacerme un gran servicio!

Quise responderle, pero me fue imposible pronunciar una palabra. Un ruido vago brotó de mi garganta.

—¿Quiere? —insistió—. Puede salvarme, curarme. Sufro atrozmente. Sufro, ¡oh, sí, sufro!
Y se sentó suavemente en mi sillón. Me miraba.
—¿Quiere?

Afirmé con la cabeza incapaz de hallar todavía mi voz. Entonces ella me tendió un peine de carey y murmuró:

—Péineme, ¡oh!, péineme; eso me curará; es preciso que me peinen. Mire mi cabeza... Cómo sufro; ¡cuanto me duelen los cabellos!

Sus cabellos sueltos, muy largos, muy negros, me parecieron, colgaban por encima del respaldo del sillón y llegaban hasta el suelo. ¿Por qué hice aquello? ¿Por qué recibí con un estremecimiento aquel peine, y por qué tomé en mis manos sus largos cabellos que dieron a mi piel una sensación de frío atroz, como si hubiera manejado serpientes? No lo sé.

Esta sensación permaneció en mis dedos, y me estremezco cuando pienso en ella. La peiné. Manejé no sé cómo aquella cabellera de hielo. La retorcí, la anudé y la desanudé; la trencé como se trenza la crin de un caballo. Ella suspiraba, inclinaba la cabeza, parecía feliz. De pronto me dijo «¡Gracias!», me arrancó el peine las manos y huyó por la puerta que había observado que estaba entreabierta.

Ya solo, sufrí durante unos segundos ese trastorno de desconcierto que se produce al despertar después de una pesadilla. Luego recuperé finalmente los sentidos; corrí a la ventana y rompí las contraventanas con un furioso golpe. Entró un chorro de luz diurna. Corrí hacia la puerta por donde ella se había ido. La hallé cerrada e infranqueable. Entonces me invadió una fiebre de huida, un pánico, el verdadero pánico de las batallas. Cogí bruscamente los tres paquetes de cartas del abierto secreter; atravesé corriendo el apartamento, salté los peldaños de la escalera de cuatro en cuatro, me hallé fuera no sé por dónde, y, al ver a mi caballo a diez pasos de mí, lo monté de un salto y partí al galope.

No me detuve más que en Ruán, delante de mi alojamiento. Tras arrojar la brida a mi ordenanza, me refugié en mi habitación, donde me encerré para reflexionar. Entonces, durante una hora, me pregunté ansiosamente si no habría sido juguete de una alucinación. Ciertamente, había sufrido una de aquellas incomprensibles sacudidas nerviosas, uno de aquellos trastornos del cerebro que dan nacimiento a los milagros y a los que debe su poder lo sobrenatural.

E iba ya a creer en una visión, en un error de mis sentidos, cuando me acerqué a la ventana. Mis ojos, por azar, descendieron sobre mi pecho. ¡La chaqueta de mi uniforme estaba llena de largos cabellos femeninos que se habían enredado en los botones! Los cogí uno por uno y los arrojé fuera por la ventana con un temblor de los dedos. Luego llamé a mi ordenanza. Me sentía demasiado emocionado, demasiado trastornado para ir aquel mismo día a casa de mi amigo. Además, deseaba reflexionar a fondo lo que debía decirle. Le hice llevar las cartas, de las que extendió un recibo al soldado. Se informó sobre mí. El soldado le dijo que no me encontraba bien, que había sufrido una ligera insolación, no sé qué. Pareció inquieto.

Fui a su casa a la mañana siguiente, poco después de amanecer, dispuesto a contarle la verdad. Había salido el día anterior por la noche y no había vuelto. Volví aquel mismo día, y no había vuelto. Aguardé una semana. No reapareció. Entonces previne a la justicia. Se le hizo buscar por todas partes, sin descubrir la más mínima huella de su paso o de su destino. Se efectuó una visita minuciosa a la casa de campo abandonada. No se descubrió nada sospechoso allí. Ningún indicio reveló que hubiera alguna mujer oculta en aquel lugar. La investigación no llegó a ningún resultado, y las pesquisas fueron abandonadas. Y, tras cincuenta y seis años, no he conseguido averiguar nada. No sé nada más.

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Guy de Maupassant (1850-1893)



Más relatos de Guy de Maupassant. I Relatos góticos. I Relatos de fantasmas

QUE ES UN VIDENTE ?

Hola chicas , todas las personas  que deciden consultar a una vidente , por primer vez , hay mucha confusión ....¿que es un vidente ? las tarotistas todas son videntes ?

Bien que es un vidente .....
Según mis investigaciones y experiencias con miles de pacientes y mis averiguaciones sobre los poderes de algunos de los médiums psíquicos con más poderes d mundo, al parecer no estamos solos en el universo. el Más allá de nuestra dimensión física, el mundo «oculto» parece que se encuentra habitado por toda una serie
de espíritus de distintos desarrollos y capacidades. Algunos han evolucionado mucho y otros poco. Algunos
han vivido vidas. físicas en la Tierra y están entre existencias. Otros ya han «terminado» y no tienen que
regresar, a no ser que quieran hacerlo para ayudar a la humanidad. Y aún hay otro grupo que no se ha
encarnado en nuestro mundo físico y nos ayuda desde el otro lado.
   Da igual que les llamemos espíritus, ángeles o guías. Existen numerosas pruebas de su existencia, que han ido recogiendo muchas culturas y religiones diversas a lo largo de los siglos.
   Los bebés y los niños pequeños suelen ser conscientes de los espíritus y las energías de amor que haya nuestro alrededor, pero su capacidad de comunicación es limitada. Los adultos tendemos a no creerles y relegamos sus observaciones y percepciones al campo de la imaginación y la fantasía. Y sin embargo, las cosas que ven u oyen suelen ser muy reales.
   Cuando morimos y abandonamos el cuerpo físico, pasamos al nivel de conciencia en el que nos sentimos más cómodos. Cuanto más amor y sabiduría experimentemos, más avanzados estaremos en el otro lado.
   Sigue sorprendiéndome la similitud de los conocimientos que me transmiten mis pacientes cuando están en estados meditativos o hipnótico s profundos. Gente que no ha acabado los estudios, físicos nucleares, abogados y atletas profesionales me cuentan prácticamente las mismas cosas sobre el estado espiritual y nuestro objetivo en la Tierra, lo que da bastante credibilidad a sus experiencias.
   Quiero subrayar una vez más que esos descubrimientos son médicos y que los he ido acumulando a partir de muchos cientos de pacientes. Encontrar tanta similitud y tantas correlaciones es algo sumamente significativo desde el punto de vista estadístico.
   A algunos individuos se les da mejor comunicar conocimientos de fuentes espirituales. El vidente estadounidense Edgar Cayce fue un ejemplo de ello, y su obra se ha estudiado y analizado detenidamente.
Todos hemos oído hablar de los poderes de algunos videntes y clarividentes de Oriente, como Paramahansa Yogananda, pero en Occidente también hay personas con dotes parecidas. He tenido la suerte de conocer a algunas y he sido aún más afortunado al poder comprobar que su trabajo da validez a las experiencias y las historias de mis pacientes.
   Yo evalúo mis experiencias con la mente preparada de un psiquiatra. Ser analítico es completamente compatible con ser abierto de miras. He conocido a personas con poderes increíbles y también a otras con dotes limitadas o inexistentes.

   Los espíritus, lo mismo que la gente, tienen muchos niveles. Los de los niveles inferiores pueden transmitir mensajes equívocos o incluso perjudiciales, normalmente a personas con poderes de médium limitados o
faltos de un desarrollo espiritual adecuado. Los espíritus de niveles superiores parecen accesibles sólo a personas con un desarrollo espiritual superior y a quienes tienen una Intención genuina, a los que no poseen motivaciones ulteriores para enriquecerse a costa de los demás.
   Cuando una persona conoce a un vidente o a un Sabio cUya motivación es ayudar a los demás a comprender, curar los corazones y ayudarles en su trayecto espiritual, puede sufrir un cambio profundo de su conciencia. El mundo le parecerá diferente, lleno de seres ocultos que están aquí para ayudarnos e inundado de una energía de amor que refresca y renueva su alma.
   Puede que usted mismo experimente espontáneamente otros hechos que transformen su vida. Los sueños, las experiencias de déjà vu, los episodios de clarividencia y otros sucesos paranormales (incluidas las experiencias cercanas a la muerte) pueden provocar un despertar permanente a la verdadera naturaleza de la realidad. La meditación puede aumentar la posibilidad de que sucedan una o más de esas experiencias.
   Sin embargo los seres humanos tendemos a olvidar, o al menos a racionalizar y minimizar, cualquier experiencia que consideramos «improbable» o «extraordinaria». Es más, dejamos que la mente «lógica» reste el significado espiritual a la experiencia. Alguien dijo una vez que lo que llamamos coincidencias, en realidad son las huellas dactilares de Dios.
   No puedo inducir regresiones a un número suficiente de ustedes, ni formar a bastantes terapeutas para que traten a todo el mundo (y me refiero a todo el planeta). Pero lo que sí puedo es compartir estas historias y experiencias verdaderas con ustedes, recordándoles una vez más su naturaleza espiritual y que en todo.
momento les llena y les rodea una energía de amor y ayuda.
   Como decían los místicos cristianos, no se trata de seres humanos que tienen una experiencia espiritual, sino de seres espirituales que tienen una experiencia humana.
   A medida que he ido explorando más y más en la mente humana y en los límites de la conciencia, me he topado con gente con poderes extraordinarios. Algunos acceden a información que normalmente no puede conseguirse a través de los cinco sentidos. Parece como si tuvieran un sexto sentido, un conocimiento o una intuición interiores, y a veces la información recibida de ese modo puede ser bastante precisa.
   Otros tienen poderes de médium, la capacidad de recibir y transmitir mensajes y conocimientos de seres «del otro lado», sean guías espirituales, seres queridos ya fallecidos u otras fuentes de conciencia situadas fuera de los límites habituales del cuerpo y del cerebro.
   A la gente que de verdad tiene aptitudes no le hace falta engañar, utilizar trucos o magia. Saben cosas que no «pueden» saber según nuestra concepción actual del funcionamiento de la mente humana. Sus dotes son auténticas.
   Por otro lado, el campo de los videntes y los médiums está repleto de oportunistas, farsantes y
manipuladores. Es muy importante ser capaz de separar a los auténticos de los falsos.
   He aquí algunas reglas generales:
   1. Todos tenemos poderes psíquicos y muchas más aptitudes intuitivas de las que conocemos o utilizamos.
Sopese detenidamente cualquier dato o material que reciba de un vidente, de acuerdo con su propia sabiduría intuitiva. Si la información que le ha dado no le parece correcta o no encaja, es probable que sea incorrecta.